ILUSTRACIÓN: CARACTERIZACIÓN GENERAL
KANT: INTRODUCCIÓN
CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA
CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA PRÁCTICA
FILOSOFÍA POLÍTICA
MAPA CONCEPTUAL
TEXTO
CONTEXTO
PRESENTACIÓN
RESUMEN

1. LA ILUSTRACIÓN: CARACTERIZACIÓN GENERAL  

La Ilustración ( Revolución Inglesa de 1688 - Revolución francesa de 1789) es un período histórico que se corresponde con el s. XVIII en el continente europeo, aunque en las Islas Británicas se produjo más tempranamente debido a la Revolución Inglesa de 1688. Al mismo tiempo es un estilo de pensamiento caracterizado por la confianza en el carácter emancipatorio de la Razón.

Tiene sus raíces en el s. XVII y se desarrolla fundamentalmente en Inglaterra, Francia y Alemania:

a) Inglaterra: Se asienta sobre bases empiristas y centra su interés en la gnoseología, la libertad política y la tolerancia religiosa. Es un movimiento moderado de carácter liberal. Entre otros, destacamos a Locke, Berkeley y Hume.

b) Francia: Adopta un estilo más crítico y radical, rechazando, aún con más encono que los ingleses, la metafísica, a pesar de seguir siendo heredera del rigor y el sistema cartesianos. Es destacable su espíritu enciclopédico. Montesquieu, Voltaire y Rousseau son unos de sus más señalados representantes.

c) Alemania: La Ilustración aparece más tardíamente y se impone de un modo más breve. El interés por la ética, la ideología antieclesiástica y la antiteología son sus rasgos más sobresalientes. Pensadores como Wolff, Goethe y Kant dan brillo propio a la Ilustración alemana.

El s. XVIII es el de la "Iluminación". Los pensadores se sienten llamados a una misión: la de iluminar a la sociedad sumergida en las tinieblas de la ignorancia. La luz no será otra que la ciencia misma, el saber, y éste es el verdadero fruto de la RAZÓN. De ahí que esta última, la Razón, deje de ser puramente teórica y asuma la necesidad de ser praxis emancipatoria, liberadora del gran enemigo de la humanidad: la ignorancia.

Sin embargo, la confianza ilustrada en la razón no se identifica con la confianza que en su poder ilimitado tenían los racionalistas, sino que superando las diferencias entre racionalismo y empirismo, los ilustrados se preguntan por la capacidad de la razón para enfrentarse al saber, o lo que es lo mismo, por sus límites y no por el origen del conocimiento.

La razón ilustrada tiene un carácter altamente divulgador. La importancia de la educación como camino a la emancipación tendrá como objetivo forjar hombres dispuestos y capaces de cambiar la sociedad. En este sentido resulta ejemplar la obra de Rousseau Emilio, o de la importancia de la educación, en el que se opta por un tipo de aprendizaje no repetitivo sino creativo, en el que el sujeto tiene como principal herramienta su capacidad racional para aprender por sí mismo (autodidactismo).

Además, la razón ilustrada se caracteriza por ser:

Crítica: Se alza contra todos los prejuicios, la tradición y la autoridad externa.

Autocrítica: Es capaz de hacer la crítica de sí misma para examinar su alcance y sus limitaciones (cosa que no hace el racionalismo). La filosofía kantiana es un ejemplo claro.

Analítica: Ocupándose en desentrañar los mecanismos de la naturaleza, de la política, la sociedad, la ética...

Secularizadora: Rompe la tensión y el equilibrio entre razón y fe, reduciendo la fe a una interpretación racional. A lo anterior se le llama deísmo, que niega la existencia de un dios personal y afirma que la verdadera religión es racional y que la razón es la verdadera revelación. Por eso los deístas no admiten una religión revelada, sino una religión conocida o deducida de la razón.

Libre: La razón no depende de ninguna instancia superior, es autónoma. 

Aparte de la gnoseología, tema que trataremos más pormenorizadamente en el estudio de Kant, los TEMAS que centran la atención de los ilustrados son las siguientes:

Política: Al entrar en crisis el Ancien Régimen se sucede una verdadera avalancha de escritos sobre teoría política:

  1. Teorías sobre el origen contractual del Estado (Locke, Hume, Rousseau, Kant)
  2. Separación de poderes (Locke, Montesquieu)
  3. Mecanismos electivos de representación política (Locke, Rousseau, Kant).

Derecho predominan las teorías iusnaturalistas: las leyes tienen un fundamento natural y esa es la razón por la que deben ser respetadas.

Religión: Frente a las guerras de religión acaecidas en el s. XVII, se propugna la tolerancia (Locke: Carta sobre la tolerancia). La crítica a la religión se centra en dos aspectos: es irracional: los ritos y costumbres no resisten el análisis racional y ocultan a menudo la intolerancia y la mezquindad.Se la acusa de oscurantismo e inmoralidad: oscurantista porque trata de ocultar la verdad mediante subterfugios, impidiendo así el progreso en el saber a las clases más populares. Inmoral porque mantiene un doble discurso: una cosa es la que predica y otra la que hace.

Historia: Es en la Ilustración cuando nace como ciencia, intentando buscar las razones de los acontecimientos sin limitarse a narrar gestas heroicas. Los ilustrados conciben la Historia desde el Optimismo y la confianza en el progreso. Es el escenario en el que la razón y la libertad se van abriendo paso para liberar a la humanidad de la ignorancia y conducirla a su mayoría de edad:

   "En fin, la especie humana debe mejorarse, sea por los nuevos descubrimientos en las ciencias y en las artes y por una consecuencia necesaria en los medios de bienestar particular y de prosperidad común, sea por los progresos en los principios de conducta y en la moral práctica, sea, en fin, por el perfeccionamiento real de las facultades intelectuales, morales y físicas [...] Llegará entonces el momento en que el Sol no iluminará sobre la tierra sino sobre hombres libres, que no reconozcan otro dueño que su razón; en que los tiranos y los sacerdotes y sus estúpidos e hipócritas instrumentos no existirán más que en la Historia o en el teatro; en que no ocuparán su atención sino para compadecer a sus víctimas y a aquellos a quienes engañaron" ( Condorcet, Cuadro histórico del progreso humano, décima época)

 

 

IMMANUEL KANT

 

 

Ver mapa conceptual

Nació el 22 de Abril de 1724 en la ciudad alemana de Köningsberg, en el seno de una familia humilde y pietista. Toda su vida la pasó en su ciudad natal, en cuya Universidad enseñaba Lógica y Metafísica. Simpatizante de la causa independentista en América del Norte y de la Revolución francesa, fue un gran promotor de la libertad de pensamiento y expresión, y luchador, a su manera, contra el despotismo político y religioso. Murió en Köningsberg el 12 de Febrero de 1804.  

En la obra kantiana se distinguen, al menos dos períodos: el precrítico y el crítico. A este último pertenecen sus obras más importantes:  

Kant define su filosofía como un idealismo trascendental. Idealismo porque no se centra en las condiciones que debe reunir el objeto para ser conocido, sino en el sujeto, y trascendental porque intenta descubrir cuales son las condiciones de posibilidad de todo conocimiento a priori, o lo que es lo mismo: qué tiene que poner el sujeto para conocer un objeto.  

 

2.1. INTRODUCCIÓN: SÍNTESIS RACIONALISMO-EMPIRISMO

Como hemos visto, la Ilustración es una época de crítica integral y radical. Y Kant no escapa a este clima crítico, tal como puede colegirse al mirar los títulos de sus principales obras. La pretensión principal de Kant es la de fundar todo el saber, tanto teórico como práctico, sobre bases racionales, con el fin de emancipar de la ignorancia al género humano. Por eso, la pregunta fundamental de Kant será: ¿Cómo es posible el conocimiento? (C.R.P.) Cuando resuelva esta cuestión podrá plantearse otras de tipo práctico, tales como la posibilidad de la moral, los juicios estéticos, la política... La gnoseología, y no la metafísica, tal como ocurría en Descartes, será el fundamento de todo el sistema filosófico kantiano.  

Kant no empieza a pensar en el vacío, su filosofía se irá fraguando en diálogo y crítica permanente con respecto a la filosofía anterior, tal como tendremos oportunidad de ver a continuación.  

La posición de Kant respecto a la filosofía anterior es compleja. Educado en el más riguroso racionalismo wolffiano, despierta del "sueño dogmático" cuando lee a Hume.  

Ante estas dos grandes corrientes de pensamiento, Kant va a procurar tomar una posición equidistante respecto a ambas, ya que por separado, racionalismo y empirismo se hallaban ante un callejón sin salida:  

- El racionalismo desembocaba en el dogmatismo al confiar ciegamente en el alcance de la razón de cara a la fundamentación de la ciencia, despreciando los sentidos por considerarlos fuente de error.  

- El empirismo desembocaba en el escepticismo al afirmar que los únicos conocimientos posibles son los suministrados por la experiencia, desechando principios básicos de la ciencia como el Pº de causalidad, por considerarlo fruto de un hábito de pensamiento, una creencia, cuyo valor de verdad es meramente probable. Si la ciencia es básicamente, desde Aristóteles hasta nuestra época, la búsqueda de las causas de los diferentes fenómenos, entonces, si no se cree en el valor del Pº de causalidad, la ciencia no es posible y se convierte en un mero registro de datos, en inductivismo ingenuo. De ahí que el empirismo naufrague en el escepticismo.       

Visto la anterior antítesis en materia de conocimiento, Kant se replantea desde la misma base el problema del conocimiento humano, cuestión que se traduce en estas otras:  

- ¿Cómo es posible la ciencia?

- ¿Es posible la metafísica como ciencia?

Según los racionalistas el conocimiento es posible gracias a la razón o entendimiento, el cual produce espontáneamente ciertos conceptos (ideas innatas) a partir de los cuales se deducen todos los demás. (Caso de Descartes).

Según los empiristas, el conocimiento se basa en la experiencia que nos suministran los sentidos, y la ciencia no puede trascender los límites impuestos por la experiencia.  

La respuesta de Kant respecto a la posibilidad del conocimiento trata de llegar a una síntesis superadora tanto del racionalismo como del empirismo:  

- Para empezar, Kant reconoce dos facultades de conocimiento (en realidad son tres, si incluimos a la razón, pero en el tema que nos ocupa bastan esas dos):  

a) Sensibilidad: es la facultad pasiva de recibir impresiones, proporcionándonos el elemento material de conocimiento.  

b) Entendimiento: es la facultad activa de elaborar conceptos a partir del material proporcionado por los sentidos. Los conceptos dan forma a las impresiones.  

Así pues, contra los racionalistas dirá que hay conceptos que no pueden aplicarse más allá de la experiencia (x ej. el concepto puro del entendimiento: sustancia, no puede ser aplicado a un supuesto ente como Dios, porque de él no poseemos noticia empírica, está más allá de la experiencia). Contra los empiristas dirá que existen conceptos que no provienen de la experiencia, sino que son anteriores a la experiencia misma, es decir, que existen conceptos a priori, tales como los conceptos puros del entendimiento: unidad, realidad, sustancia, causa...  

   "No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia. Pues ¿cómo podría ser despertada a actuar la facultad de conocer sino mediante objetos que afectan a nuestros sentidos y que ora producen por sí mismos representaciones, ora ponen en movimiento la capacidad del entendimiento para comparar estas representaciones, para enlazarlas o separarlas y para elaborar de este modo la materia bruta de las impresiones sensibles con vistas a un conocimiento de los objetos denominado experiencia? [...]  

Pero aunque todo nuestro conocimiento empiece con la experiencia, no por eso procede todo él de la experiencia. En efecto, podría ocurrir que nuestro mismo conocimiento empírico fuera una composición de lo que recibimos mediante las impresiones y de lo que nuestra propia facultad de conocer produce (simplemente motivada por las impresiones) a partir de sí misma. En tal supuesto no distinguiríamos esta adición respecto de dicha materia fundamental hasta tanto que un prolongado ejercicio nos hubiese hecho fijar en ella y nos hubiese adiestrado para separarla.  

Consiguientemente, al menos una de las cuestiones que se hallan más necesitadas de un detenido examen y que no pueden despacharse de un plumazo es la de saber si existe semejante conocimiento independiente de la experiencia e, incluso, de las impresiones de los sentidos. Tal conocimiento se llama a priori y se distingue del empírico, que tiene sus fuentes a posteriori, es decir, en la experiencia" [Kant: Crítica de la razón pura]   

2.2. CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA  

ESQUEMA DE LA CRITICA DE LA RAZON PURA

CRP esquema

Es la primera gran obra de Kant, destinada a establecer las posibilidades y el alcance del conocimiento humano.  

La pregunta clave es ¿Cómo es posible el conocimiento? Pregunta que puede traducirse por estas otras dos: ¿Cómo es posible un conocimiento científico de la realidad? ¿Es posible la metafísica como ciencia?  

Antes de estudiar los requisitos que debe reunir un enunciado para ser científico y los diferentes tipos de juicio vamos a hacer un inciso para explicar en qué consiste el conocimiento humano, según Kant:  

El conocimiento es una síntesis de un elemento dado al sujeto y un elemento puesto por él. O lo que es lo mismo: ningún conocimiento es posible sin que se dé una síntesis de una materia (elemento que nos viene de una información, a posteriori, sobre un objeto externo aún no organizada o categorizada) y una forma (imposición de una categoría o varias, a priori, que permite organizar la información):

CONOCIMIENTO = MATERIA + FORMA (objeto +sujeto)

Mediante esta síntesis, el sujeto conoce el objeto, no como es en sí (noúmeno), sino como es para el sujeto (fenómeno). El límite del conocimiento es para Kant el mismo que para los empiristas: la experiencia, más allá de la cual nada se podrá conocer. Por lo tanto el conocimiento humano no es inmanente, pues, de ser así, el hombre sólo conocería sus propias ideas, nunca la realidad exterior que las genera. Tampoco es trascendente, pues si lo fuera conocería aquello que sobrepasa los límites de nuestro mundo (ideas como la de Dios, Alma y Mundo van más allá de nuestra experiencia, del límite de nuestro conocimiento, y, por lo tanto no son, según Kant, más que ilusiones metafísicas). El conocimiento humano es pues trascendental, en el sentido al que más arriba aludíamos.  

La gnoseología kantiana supone, en palabras del mismo Kant, un "giro copernicano". En efecto, al igual que Copérnico revolucionó la cosmología sustituyendo el modelo geocéntrico por el heliocéntrico, Kant puso como centro del conocimiento al sujeto, y no al objeto como hacía la filosofía de corte realista (desde Aristóteles a Hume)  

En su Introducción a la CRP distingue entre conocimiento empírico y conocimiento a priori. El empírico es el que depende de la experiencia, mientras que el apriórico es anterior a ella. El tipo de conocimiento que le va a interesar a Kant es el apriorístico. El interés de Kant se centra en la investigación sobre los mecanismos de la razón o sobre el conocimiento trascendental: "Llamo trascendental a todo conocimiento que se ocupa, no tanto de los objetos, sino del modo de conocerlos en cuanto este modo es posible a priori".  

En el mismo lugar, Kant se pregunta cuales son los requisitos que hacen posible el conocimiento científico. Para responder a la cuestión, comienza diciendo que todo conocimiento se expresa mediante juicios del tipo "A es B", "Si A, entonces B"; "A ó B"; "A y B", etc. A continuación pasa a analizar los tipos de juicios que caracterizan a la ciencia, diciendo que todo enunciado (juicio) científico debe reunir como mínimo dos requisitos:  

a) Ser novedoso: ampliar el conocimiento, o lo que es lo mismo: hacer progresar a la ciencia.  

b) Ser objetivo: universal (verdadero en todo tiempo y lugar para todo el mundo: "Todo efecto tiene una causa") y necesario (consistente lógicamente hablando, o lo que es lo mismo, que no sea contradictorio: "Un triángulo tiene tres ángulos")  

Los tipos de juicio que va a tener en cuenta Kant son tres:  

a) Analíticos a priori (se corresponden con las verdades de razón de las que hablaban Leibniz y Hume).  

b) Sintéticos a posteriori( se corresponden con las verdades de hecho).  

c) Sintéticos a priori (Descubiertos por Kant en su análisis de los enunciados  científicos).

a) JUICIOS ANALÍTICOS A PRIORI: Son aquellos en que el predicado (P) es inherente al sujeto (S), pero como no le añaden nada nuevo a éste, no son novedosos. Se limitan a hacer un análisis de las características del sujeto. Son a priori (universales y necesarios), es decir, no necesitamos recurrir a la experiencia para saber que son verdaderos. Ej. "Todos los cuerpos son extensos". Para saber que es verdadero sólo tenemos que pensar en el concepto de "cuerpo", e inmediatamente se nos vendrá a la mente el concepto de "extensión", afirmar lo contrario sería contradictorio, pues no se puede pensar en un cuerpo, por muy minúsculo que sea, sin pensar que no ocupa espacio alguno. Este tipo de juicio es universal y necesario, es decir: objetivo.

  b) JUICIOS SINTÉTICOS A POSTERIORI: En ellos el predicado no es inherente al sujeto, sino que añaden algo nuevo al mismo. Son a posteriori, es decir, se derivan de la experiencia. Ej. "El agua hierve a 90º", sin embargo este tipo de juicios no es ni universal ni necesario, porque ni el agua hierve a 90º en todas las latitudes, ni es contradictorio afirmar que el agua pueda hervir a 89,9º ó a 91º.

  Estos dos tipos de juicios defendidos respectivamente por los racionalistas (JAaP) y los empiristas (JSaPost), al parecer de Kant, no son los que deben caracterizar a la ciencia, ya que cada uno de ellos incumple algún requisito. Por lo tanto debe existir otro tipo de juicios verdaderamente científicos: los juicios sintéticos a priori.  

c) JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI: Son sintéticos porque en ellos el predicado añade algo nuevo al sujeto (lo sintetiza o une a otra cosa). Por lo tanto cumplen el requisito de novedad. Son a priori porque no necesitan recurrir a la experiencia para ser considerados verdaderos, aunque la experiencia los corrobora o confirma. Por lo tanto son universales y necesarios: objetivos. Ej.:  

    • "En todos los cambios del mundo corpóreo la cantidad de materia permanece  constante" (Física)  
    • "En toda comunicación de movimiento la acción y reacción deben ser siempre iguales" (Física)  
    • "La suma de los ángulos de un triángulo es igual a dos rectos" (Matemática)  
    •            "Todo cambio tiene una causa" (Física)  

Una vez que Kant ha determinado cómo son los juicios propios de las ciencias, pasa a investigar la existencia de los juicios sintéticos a priori en la matemática, en la física, y en la metafísica. En las dos primeras ciencias los encuentra, pero en la tercera no. Ya lo veremos en el desarrollo de las tres partes de la CRP que examinaremos a continuación.  

Kant distingue tres esferas cognoscitivas, a cada una de las cuales va a dedicar una parte de la CRP, y abordará su estudio desde una óptica trascendental (desde las condiciones de posibilidad de conocimiento a priori):

facultades

A) ESTÉTICA TRASCENDENTAL

En Kant, la expresión "estética" se refiere a todo lo relacionado con la experiencia sensible ("aistheticos" significa en griego "con capacidad de sentir"). La estética trascendental estudiará, por lo tanto, los principios a priori de la experiencia sensible, o lo que es lo mismo: las condiciones de posibilidad a priori de la experiencia sensible. 

Para que pueda darse el conocimiento sensible de un objeto es necesario, por supuesto, el objeto que nos suministre la materia, pero a Kant lo que le interesa es lo que pone el sujeto, la forma: "lo que hace que lo que hay de diverso en el objeto pueda ser ordenado, según ciertas relaciones" es decir, las condiciones de posibilidad a priori de la sensibilidad. Según Kant, lo a priori del conocimiento sensible son las intuiciones puras de la sensibilidad: espacio y tiempo.   

La sensibilidad puede ser de dos tipos: 

         a) Interna: hace referencia a las impresiones que desde el exterior lleguen al individuo. 

         b) Externa: Se refiere a lo que sucede en el interior del sujeto que siente.

  Kant se percata de que en la sensibilidad externa hay una forma a priori: el espacio, en el que se ordenan la totalidad de nuestras impresiones, de tal manera que no se puede pensar ni tener impresión sensible de cosa alguna sin referirla a un espacio, aunque sí se puede pensar un espacio vacío. Para percibir un objeto es necesario que el sujeto posea previamente (a priori) la intuición pura del espacio.

  El espacio, por tanto, no es un concepto empírico derivado de la experiencia; es algo que pone el sujeto y que forma parte de su propia capacidad de conocer. Tampoco es una propiedad de las cosas, sino la forma a priori de la sensibilidad externa.

  En cuanto a la sensibilidad interna, Kant da cuenta de otra forma a priori: el tiempo, de tal modo que sin esta intuición interna es imposible representarse un objeto. El tiempo es entonces una condición a priori de todos los fenómenos en general, bajo el cual ordenamos todas nuestras vivencias. 

Al igual que ocurría con el espacio, el tiempo no es ni un concepto empírico, ni una propiedad de las cosas, sino la forma a priori de la sensibilidad interna. Se suele decir coloquialmente que el espacio y el tiempo son como unas "gafas coloreadas" que llevamos desde siempre y a través de las cuales podemos ver los objetos, pero siempre teñidos del color de las gafas, es decir, bajo las formas a priori del espacio y del tiempo. 

Pero la estética trascendental no se queda en la simple constatación de la existencia de intuiciones puras de la sensibilidad, sino que ha de ir más allá: debe concluir explicando la posibilidad de los juicios sintéticos a priori en matemáticas, ya que ésta en su vertiente geométrica trabaja fundamentalmente con el concepto de espacio. Y en su vertiente aritmética con el tiempo (la serie  numérica 1,2,3...n  se basa en la sucesión temporal: x ej.: 2 después de 1, antes de 3...) Para comprobar si las matemáticas son ciencia debe detectar en ellas juicios sintéticos a priori: 

Geometría: "la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos". Es un juicio sintético porque en el concepto de línea no está incluido el concepto de distancia (podemos pensar en una línea sin referirla a nada más). Es a priori porque nos consta que es verdadero sin tener que medir todas las distancias, es decir, sin recurrir a la experiencia. Y si en geometría encontramos juicios sintéticos a priori que son novedosos, universales y necesarios, entonces la geometría es una ciencia.

  Aritmética: "12 = 7 + 5". Es sintético porque en el número 12 no está incluida per se la suma de 7 mas 5 (12 también puede ser [6 + 6], [100 - 88], [2 x 6] , el número 12 puede ser pensado sin recurrir a ninguna operación) Nuestra noción de 12 se amplía al pensar que puede, entre otras cosas ser la suma de los números anteriores. Es a priori, según Kant, porque no es necesario verificar esta suma en la experiencia cada vez que ocurra, ya lo sabemos intuitivamente.

Y si en la aritmética encontramos juicios sintéticos a priori, entonces la aritmética es una ciencia.

B) ANALÍTICA TRASCENDENTAL

En la analítica trascendental Kant estudiará las condiciones de posibilidad a priori del entendimiento y si existen juicios sintéticos a priori en la Física con objeto de establecer su cientificidad, al igual que lo hizo con las matemáticas en la Estética Trascendental. 

El conocimiento humano no se reduce a la percepción sensible, estudiada anteriormente, sino que también es pensamiento. La facultad que interviene en el pensamiento es el entendimiento, que es según Kant, "la facultad de pensar el objeto de la intuición sensible". 

Sensibilidad y entendimiento son las dos facultades principales de conocimiento. Ambas colaboran al unísono en el conocimiento de cualquier objeto, pues como dice Kant: "sin sensibilidad no nos serían dados los objetos, y sin el entendimiento ninguno sería pensado. Pensamientos sin contenidos son vacíos; intuiciones sin conceptos, son ciegas [...] Solamente cuando se unen resulta el conocimiento" 

El entendimiento opera con conceptos. Sobre la importancia que el concepto tiene para el conocimiento humano no nos cabe la menor duda: cuando por medio de la sensación obtenemos una impresión que carece de su concepto correspondiente, no sabemos reconocerla ni discernirla. 

Los conceptos son utilizados por el entendimiento en el juicio. Pensar es juzgar, afirmar o negar algo sobre algo. Kant pensó que analizando las funciones que desempeñan los juicios en nuestras expresiones podría hallar paralelamente las funciones del entendimiento. De la tabla de diferentes juicios extrae la tabla de las categorías o conceptos puros del entendimiento: 

CATEGORÍAS O CONCEPTOS PUROS 

categorias

Como hemos dicho, las categorías son la condición de posibilidad a priori de todo pensar, sin ellas no podríamos conocer ningún fenómeno. Las categorías son al entendimiento, lo que el espacio y el tiempo a la sensibilidad. Es importante señalar que las categorías son puras, es decir, están vacías de contenido, deben llenarse con los datos del conocimiento sensible, y lo que es más importante: NO TIENEN APLICACIÓN VALIDA MAS ALLÁ DE LA EXPERIENCIA, lo cual tendrá su importancia a la hora de analizar la validez de los enunciados metafísicos: Yo, Dios y Mundo, pues en todos ellos se aplican las categorías más allá de los límites marcados por la experiencia. 

Para finalizar la Analítica, Kant resuelve la cuestión de si la Física es o no ciencia. Al igual que hizo en la Estética Trascendental, comprobará si en ella existen juicios sintéticos a priori, si aplica los conceptos puros del entendimiento o categorías. En efecto, la Física opera con el principio de causalidad, tal como lo demuestran algunos de sus juicios: 

"Todo lo que comienza a existir tiene una causa". Vemos que este principio de causalidad enunciado está basado en la categoría de causa. Pero la categoría de causa es un concepto puro que no proviene de la experiencia, sino que es a priori, por lo tanto universal y necesario. Es sintético porque en la noción del comienzo de la existencia no está implícita la noción de causa, aunque nuestros hábitos de pensamiento (sintéticos, por otra parte) así nos lo puedan hacer creer. 

  Sucede lo mismo con: "Todos los cuerpos son pesados", afirmación en la que se aplica dentro de los límites de la experiencia las categorías de totalidad, sustancia, realidad y necesidad. estoy haciendo un juicio sintético porque parto de la experiencia (el resultado de la investigación de Newton), y, además, es a priori, porque es una ley física universal: la ley de la gravitación. Este juicio ha ampliado nuestro conocimiento, es universal y necesario. por tanto es científico. 

La Física es una ciencia porque en ella se dan juicios sintéticos a priori, y, además, porque su objeto es la naturaleza, como conjunto de fenómenos que están sujetos o determinados por leyes generales, universales, y éstas son fruto de la aplicación de las categorías dentro de los límites que impone la experiencia. 

C) DIALÉCTICA TRASCENDENTAL

Estudiará las condiciones de posibilidad del uso la razón, la tercera esfera cognoscitiva, que es la facultad superior de conocimiento en cuanto que cierra el proceso de conocimiento, conduciendo la pluralidad de los mismos a la unidad. Del mismo modo como en los anteriores apartados, Kant trata de poner en claro la validez o invalidez de otra disciplina de conocimiento, en este caso, la de la metafísica: ¿Es posible la metafísica como ciencia?. Con ese fin estudiará la existencia de juicios sintéticos a priori en ella. 

Como hemos visto, todo conocimiento comienza por los sentidos, los cuales nos suministran impresiones, pasa por el entendimiento que tiene como misión dar forma a esas impresiones constituyendo juicios, y termina en la razón, la cual elabora razonamientos. 

Analizando las operaciones de la razón, Kant constata una triple función: 

a) Ordenadora: Ordena los conceptos suministrados por el entendimiento dándoles unidad y sistematicidad, tratando de elaborar una "arquitectónica" conceptual, como si de un edificio se tratara.    

  b) Reguladora: Encauza la investigación en un doble sentido. Negativamente, señala los límites que no se deben traspasar. Positivamente, impulsa a ampliar el campo de nuestros conocimientos.          

c) Plenificadora: Como el entendimiento en sí mismo es insuficiente ya que no consigue unificar la experiencia bajo nociones más generales, la razón intenta completar el proceso de conocimiento llegando justamente a ese tipo de conocimientos más generales.  

De igual manera, Kant distingue dos usos que se pueden hacer de la razón, a saber:  

a) LÓGICO: mediante el cual sintetizamos conocimientos particulares en conceptos de tipo universal. Ejemplo: en los siguientes silogismos la razón va elaborando juicios cada vez más generales:

   Todos los hombres son mortales,

   todos los investigadores son hombres,

   luego, todos los investigadores son mortales.    

Pero nuestros razonamientos pueden ir más lejos, ser más generales: 

Todos los animales son mortales,

   todos los hombres son animales

   luego, todos los hombres son mortales. 

Debido al poder sintetizador de la razón este razonamiento puede ser aún más general:

   Todos los vivientes son mortales,

   todos los animales son vivientes,

   luego, todos los animales son mortales. 

Por otra parte, la razón, además de tener un uso lógico, tal como hemos visto, aplicando las categorías en síntesis cada vez más generales, tiene también un: 

b) USO PURO: Consiste fundamentalmente en la tendencia a elaborar síntesis aún más generales, síntesis totales, mediante unos conceptos puros a los que Kant llama ideas trascendentales (en realidad se trata de ideas "trascendentes" porque trasciende la experiencia, pero si Kant las ha llamado así, aunque no se corresponda con el uso que él le da al término, debemos aceptarlo, pero sin confundir los términos) 

Las ideas trascendentales son: 

  • YO o ALMA: entendido como unidad absoluta a la que se refieren todas las experiencias internas.          
  • MUNDO: la absoluta unidad de la serie de causas y efectos de los fenómenos    naturales, y lo que hace posible la experiencia externa. 
  • DIOS: causa absoluta de todos los objetos posibles del pensamiento. 

En efecto, afirmar la inmortalidad del alma, decir que el mundo es una totalidad, cuando lo único que experimentamos son fenómenos independientes y no unificados, y hablar de Dios cuando no es un objeto de la experiencia, es ir más allá de los límites que nos impone la experiencia 

Por lo tanto, este uso puro no es lícito ya que esas síntesis sobrepasan los límites marcados por la experiencia, por la cual sólo podemos conocer fenómenos y no noúmenos. las ideas trascendentales pertenecen al campo noumenal, al de las cosas en sí, luego no podemos aceptarlas como enunciados científicos (limitados a la experiencia). 

Cuando la razón incurre en este error, dichos razonamientos no son, en palabras de Kant, más que "ilusiones trascendentales" que dan lugar a paralogismos (falsos razonamientos basados en la aplicación errónea de la categoría de sustancia al término "alma"). A antinomias (contradicciones a las que se llega al intentar explicar la eternidad o finitud del mundo) sobre el concepto de "mundo", y a la invalidez de los argumentos que intentan demostrar la existencia de Dios. 

Dicho todo lo anterior, la metafísica, cuyos objetos de pensamiento son precisamente las ideas trascendentales, no puede ser considerada como ciencia, ya que en sus enunciados aplica las categorías de un modo ilegítimo, es decir, más allá de la experiencia. 

Esta es la conclusión a la que llega kant en la Dialéctica trascendental, y, a fin de cuentas en toda la Crítica de la razón pura: la metafísica no es posible como ciencia. 

Sin embargo, y esto es de suma importancia, las tres ideas: Yo-Alma, Dios y Mundo, serán recuperadas en la Crítica de la razón pura práctica, constituyéndose en los POSTULADOS de la Moralidad, tema al que Kant dedica esta segunda crítica.    

2.3. CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA PRÁCTICA 

La razón pura posee una doble dimensión: una especulativa, referida fundamentalmente a la teoría del conocimiento y la metafísica, y otra práctica. Si en la primera de sus críticas Kant abordó la pregunta: ¿Qué puedo conocer? de tipo especulativo, en la segunda, la que ahora tratamos intentará dar respuesta a la siguiente cuestión práctica ¿Qué debo hacer?. De ahí que la segunda crítica se centre en la búsqueda del fundamento de la moralidad, que es lo mismo que decidir cuales son las condiciones de posibilidad a priori (formales) de un hecho moral. Hemos de enfatizar el a priori o lo formal, ya que, al igual que en su primera crítica, a Kant no le interesa lo fáctico, lo que sucede, o el modo de entender la moral del común de los mortales, sino los requisitos que hacen del hecho moral algo universal y necesario. En efecto, al igual que en la primera crítica dijo que los requisitos que debe cumplir un juicio para ser considerado científico deben ser la universalidad y la novedad, del mismo modo, para que un hecho sea considerado moral debe ser universal y necesario, a priori. Kant no se ocupará de los contenidos de la moral, sino de la forma. Esta es la razón por la que la ética kantiana se hace llamar a sí misma formal, en contraposición a las éticas materiales.

A) CRITICA A LA ÉTICA MATERIAL 

Kant comienza su CRPP dando a conocer su objetivo: fundamentar la moral desde unas bases universalmente válidas. La moral debe ser explicada desde la razón pura y no desde un punto de vista empírico. Declarado lo anterior, empezará su labor criticando todas las éticas anteriores por considerarlas materiales, y no formales. Veamos cómo procede: 

La crítica global que el de Köningsberg hace a las éticas anteriores es, como hemos dicho, el de ser materiales: una ética es material cuando tiene un contenido: indica cual es el fin que todo hombre debe perseguir: la felicidad, la perfección, el placer, el dinero, lo útil... A parte de fines, también propone los medios que son más adecuados para conseguir el fin propuesto. Ej.: "Si quieres ser feliz (fin), busca el placer(medio)"; "Si quieres tener mucho dinero, busca un buen trabajo". 

Por el contrario, lo que busca Kant es una ética formal, vacía de contenidos. Kant no pretende decirnos qué es lo que debemos perseguir ni la forma de conseguirlo. Lo único que se propone es averiguar qué características formales debe cumplir un hecho para ser considerado moral. Le interesa la forma, no el contenido. Un hecho moral debe ser universal y necesario. Ya volveremos sobre ello cuando estudiemos los tipos de acciones. 

Kant critica los siguientes aspectos de estas éticas materiales: 

a) Son empíricas o a posteriori: Los preceptos o normas y el contenido se basan en la experiencia. Ej.: "los epicúreos dicen que el placer es el fin del hombre porque la experiencia nos dice que desde niños buscamos el placer". Y la experiencia nos demuestra que la política produce disgustos ("si quieres ser feliz, apártate de la política")   

Pero Kant pretende una ética cuyos principios sean universales, a priori, válidos para todos en cualquier tiempo y lugar y esto no puede provenir de la experiencia, porque de ella sólo pueden derivarse juicios particulares, tal como lo demuestra el hecho de que los hombres no se pongan de acuerdo sobre los fines que hay que perseguir en la vida, y mucho menos aún, en los medios que han de emplearse.  

b) Son  hipotéticas: Los preceptos de la ética material son hipotéticos (y no categóricos) porque son condicionales. Dicen qué medios hay que poner en juego para conseguir un fin determinado: Si quieres aprobar, tienes que estudiar. Pero qué pasa si uno no tiene el menor interés en aprobar, sencillamente que este precepto no es válido para él, por lo tanto no es universal. 

Por el contrario, Kant no está interesado en proponer condiciones que hagan posible la obtención de un pretendido bien particular, sino que busca imperativos de tipo categórico: válidos universalmente y necesarios (Necesario significa en la filosofía kantiana "sin contradicción posible" o "lo que es así y no puede ser de otro modo") y no hipotéticos. 

c) Son heterónomas: El sujeto no se da a sí mismo sus propias normas de conducta siguiendo su propia razón, sino que su voluntad viene determinada desde fuera, siguiendo las costumbres o usos sociales, o bien desde dentro, siguiendo sus inclinaciones o deseos y no su razón. 

Contrariamente a lo anteriormente dicho, Kant defiende la autonomía: la autodeterminación de la voluntad del sujeto desde la razón, y no desde otra fuente. 

En resumen: 

eticas

            La ética kantiana es formal, vacía de contenido. Es a priori, no empírica, porque debe ser universal y necesaria para todos los hombres. Es categórica, no hipotética, porque sus juicios deben ser absolutos, o lo que es lo mismo, las acciones que cada uno realice deben poder ser universalizables y convertirse es ley para todos. Y por último, es autónoma, no heterónoma, porque es el sujeto el que debe determinarse a obrar, a darse a sí mismo su ley con la sola determinación de su razón.

B) EL DEBER 

Es una ética del DEBER, entendido como obligatoriedad de realizar una acción cuando se sabe racionalmente que es conforme a la ley que la voluntad se da a sí misma de manera autónoma. Actuar por deber es actuar conforme a la ley, pero esa ley es la que cada uno se impone a sí mismo con la sóla ayuda de su razón, de tal manera que la ley o máxima de acción resultante sea universal y necesaria. 

En este sentido Kant distingue tres tipos de acciones. Supongamos que un amigo nuestro ha cometido un crimen y acude a nosotros para que lo escondamos de la justicia. Tenemos tres posibilidades, según Kant para actuar: 

a) Acciones contrarias al deber (inmorales): esconder a nuestro amigo y obstaculizar a la justicia. Actuamos por amor al amigo, pero ¿Qué pasaría si todo el mundo actuara de esta forma? es más, en el caso de que hubiesen matado a nuestro padre ¿pensaríamos que la persona que esconde al asesino está actuando debidamente?  

b) Acciones conformes al deber (meramente legales): entregar a la justicia a nuestro amigo por miedo a vernos implicados en su crimen. El móvil de nuestra acción sigue siendo egoísta. Hemos hecho lo que deberíamos hacer, pero nuestra acción sigue siendo inmoral, según Kant, porque nuestra voluntad no ha sido determinada por la conciencia del deber, sino por el miedo a las posibles represalias. 

c) Acciones por deber (morales): entregamos a nuestro amigo a la justicia porque consideramos que es nuestro deber, por mucho que nos duela ver al amigo en tal tesitura. 

A continuación transcribiremos un texto que nos ayudará a comprender la posición de Kant:

"Otro se ve apremiado por la necesidad a pedir dinero en préstamo. Bien sabe que no podrá pagar, pero sabe también que nadie le prestará nada como no prometa formalmente devolverlo en determinado tiempo. Siente deseos de hacer tal promesa, pero aún le queda conciencia bastante para preguntarse: ¿no está prohibido, no es contrario al deber salir de apuros de esta manera? Supongamos que decida, sin embargo, hacerlo. Su máxima de acción sería esta: cuando crea estar apurado de dinero, tomaré a préstamo y prometeré el pago, aún cuando sé que no lo voy a hacer nunca. Este principio del egoísmo o de la propia utilidad es quizá muy compatible con todo mi futuro bienestar. Pero la cuestión ahora es esta: ¿es ello lícito? Transformo, pues, la exigencia del egoísmo en una ley universal y dispongo así la pregunta: ¿qué sucedería si mi máxima se tornase universal? En seguida veo que nunca puede valer como ley natural universal, ni convenir consigo misma, sino que siempre ha de ser contradictoria, pues la universalidad de una ley que diga que quien crea estar apurado puede prometer lo que se le ocurra proponiéndose no cumplirlo, haría imposible la promesa misma y el fin que con ella pueda obtenerse, pues nadie creería que recibe una promesa y todos se reirían de tales manifestaciones como de un vano engaño"[Kant: Metafísica de las costumbres]  

Como se puede ver, cada vez que alguien se decida a actuar debe preguntarse si querría que la máxima de su acción se convirtiera en ley universal, es decir, si es conveniente que todo el mundo actúe de la misma forma que él o ella en cada caso parecido.  

Para Kant la única norma de moralidad es el deber, que es actuar conforme a la ley, y por respeto a la ley misma, que de un modo autónomo y racional cada uno se impone. El fin que persigue la moralidad es la consecución de una voluntad absolutamente buena, es decir, que siempre obre por respeto al deber.

C) EL IMPERATIVO CATEGÓRICO 

Al hilo de lo que acabamos de plantear aclararemos la noción de imperativo categórico. Por imperativo entiende Kant la ley que la voluntad se da a sí misma siguiendo la orientación de la razón. Por categórico, aquello que tiene validez universal o absoluta y que no está sujeto a condicionamiento alguno. Según Kant, toda acción moral debe estar regida por este tipo de imperativos. El imperativo es formal, vacío de contenido, no te dice qué es lo que tienes que hacer, sino qué forma debe tener la regla o máxima de tu acción para que sea universalmente válida. La máxima sería el contenido o la concreción que cada uno hace del imperativo categórico. A continuación pasaremos a enunciar dos de las tres formulaciones diferentes que hace Kant del imperativo categórico: 

    •    1ª fórmula: "Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal" 
    •    2ª fórmula: "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio

  Como hemos dicho anteriormente, Kant no pretende decir cómo se tiene que actuar, porque si lo dijera su propuesta moral ya no sería ni autónoma, sino heterónoma, ni formal, sino material. El imperativo categórico es el requisito formal al que debería acogerse todo sujeto moral para que sus acciones puedan ser consideradas universalmente válidas. 

La voluntad, según Kant, ha de ser autónoma: libre de inclinaciones (deseos, afectos o caprichos) y movida por imperativos, o mandatos categóricos, que es lo mismo que decir de validez universal y necesaria. 

El fundamento de la ley moral, no proviene de la experiencia, no es a posteriori (contenido), sino de la razón, y por lo tanto a priori (formal). Kant no ofrece reglas de conducta, sino criterios racionales para determinar la validez de todas las reglas, de todas las normas. Así, una norma o una regla será formalmente válida si es universal, si puede ser racionalmente compartida por todos los sujetos morales.         

D) POSTULADOS DE LA R.P.P. 

En la Crítica de la razón pura, Kant ha puesto de manifiesto la imposibilidad de la Metafísica como ciencia, y, por tanto, la imposibilidad de un conocimiento objetivo acerca del alma, Dios y de la libertad.

  Pero es importante señalar que Kant no niega ni la inmortalidad del alma, ni la existencia de Dios. Lo único que dice es que no son objetos de conocimiento. El campo de la afirmación de estas realidades es el de la Razón Práctica. No son objeto de conocimiento científico, sino que hay que admitirlos como postulados (se entiende por postulado una proposición que no es evidente y no puede demostrarse, pero que hay que admitir porque si no sería imposible cualquier afirmación) 

Según Kant, las realidades metafísicas no son evidentes, no pueden demostrarse, pero hay que admitirlas para que sea posible la moral. He aquí los tres postulados: 

Postulado de la Libertad: para que sea posible la moral autónoma (el obrar por respeto al deber) es necesaria la libertad, suponer que somos libres, y, por tanto, responsables de nuestros actos. 

Postulado de la inmortalidad del alma: la voluntad, en su acción moral persigue un fin inalcanzable en esta vida; luego hay que afirmar la inmortalidad para que exista la posibilidad de conseguir el fin de una voluntad absolutamente buena, que según Kant, es el fin máximo de toda moralidad. 

Postulado de la existencia de Dios: en el mundo el ser y el deber ser no se identifican; es necesario admitir a Dios como ser donde se identifican esas dos realidades: en él se da la unión perfecta entre virtud y felicidad. 

Es así cómo en la segunda crítica, Kant consigue salvar los objetos de la metafísica: Yo o inmortalidad del alma, Dios, y Libertad (si el Mundo, otra de las ideas metafísicas está sujeto al determinismo causa/efecto, el hombre, dada su parte nouménica (alma) es libre) ¡Demos gracias a Dios!

2.4. FILOSOFÍA POLÍTICA

Las obras (la mayor parte opúsculos breves) en las que Kant trata el problema de la filosofía política son fundamentalmente:

  • Metafísica de las costumbres (1797) en la primera parte «Principios metafísicos de la doctrina del Derecho»  trata expresamente de la filosofía del Derecho y del Estado.
  • «Idea de una historia universal desde un punto de vista cosmopolita» (1784)
  • «Respuesta a la pregunta ¿qué es Ilustración?» (1784)
  • «Sobre el dicho: esto puede ser correcto en teoría, pero no vale para la práctica» (1793).
  • «La paz perpetua»  (1795) publicado con ocasión de la Paz de Basilea y el ensayo
  • «La disputa de las facultades» (1798) (entre la Facultad de Derecho y Filosofía).

El pensamiento político de Kant está fuertemente influido por dos hechos históricos: la Revolución Francesa (1789) y la Independencia de los Estados Unidos (1776) Sus ideas son el resultado del diálogo con las posiciones de los clásicos iusnaturalistas: Hobbes, Locke, Hume y Rousseau, y al realismo político de Maquiavelo; unas veces para expresar acuerdo y otras desacuerdo, constituyendo en sí misma una síntesis bastante peculiar.

Kant parte de una consideración de la Historia como progreso constante de la libertad y la racionalidad. La especie humana se inscribe como sujeto/objeto en ese mismo devenir, de tal manera que, según Kant, está sujeta al progreso, y se puede hablar de edades diferentes a nivel histórico como se hace a nivel biográfico. De la misma manera que un hombre tiene infancia, adolescencia, juventud y madurez, las sociedades humanas también las tienen. La infancia de la humanidad es comparable, según Kant con lo que Hobbes, Locke y Rousseau, denominaron estado de naturaleza

Estado de naturaleza

Este concepto cumple una doble función: como ideal crítico en tanto que serviría para denunciar las sociedades actuales (como Rousseau), y como hipótesis metodológica para explicar el nacimiento del Estado.

“El estado de paz entre hombres que viven juntos no es un estado de naturaleza (status naturalis), que es más bien un estado de guerra, es decir, un estado en el que, si bien las hostilidades no se han declarado, sí existe una constante amenaza de que se declaren[Kant .La paz perpetua (Madrid: Ed. Biblioteca Nueva)p.81]

Al igual que Hobbes, concibe el estado de naturaleza como un estado de guerra potencial, como resultado de la ausencia de una autoridad pública que determine qué corresponde a cada uno en caso de conflicto. En efecto, aunque existen derechos, como el de propiedad, y derechos nacidos de los contratos, son meramente provisionales porque su vigencia depende de la propia fuerza para defenderlos o  del respeto o la buena fe de los otros. Por tanto, esa falta de seguridad jurídica es la que aconseja a los hombres salir de ese estado y construir un ámbito jurídico establecido: el Estado. La propia naturaleza determina al ser humano a asociarse y aislarse:

«Entiendo aquí por antagonismo la insociable sociabilidad de los hombres, esto es, el que su inclinación a vivir en sociedad sea inseparable de una hostilidad que amenaza constantemente con disolver esa sociedad. Que tal disposición subyace a la naturaleza humana es algo bastante obvio. El hombre tiene una tendencia a socializarse, porque en tal estado siente más su condición de hombre al experimentar el desarrollo de sus disposiciones naturales. Pero también tiene una fuerte inclinación a individualizarse (aislarse), porque encuentra simultáneamente en sí mismo la insociable cualidad de doblegar todo a su mero capricho » [Kant. Ideas para una historia en clave cosmopolita, Tecnos, M-1987, pp. 8-9.]

Para Kant, el antagonismo es el medio del que se sirve la naturaleza para hacer que los seres humanos lleguen a un orden legal donde puedan realizarse como fines en sí mismos, y no solamente como medios.


El Estado civil: contrato y soberanía

«El acto por medio del cual el pueblo mismo se constituye en Estado... es el contrato originario, según el cual todos (...) entregan su libertad exterior al pueblo, para recobrarla inmediatamente como miembro de un cuerpo común, esto es, del pueblo en cuanto Estado. No se puede decir, por tanto, que en el Estado el hombre ha sacrificado un parte de su libertad exterior innata a un fin determinado, sino que ha abandonado completamente su voluntad salvaje y sin leyes para recobrar nuevamente su libertad sin mengua en una dependencia legal, es decir, en un estado jurídico; sin mengua, porque esa dependencia procede de su propia voluntad. »

El contrato originario, no es en Kant un hecho histórico, sino un ideal regulativo, un criterio ideal por el que se legitiman las Constituciones positivas. El pacto es el resultado de una voluntad general, no en el sentido que le da Rousseau (mero “bien común” fruto de decisiones democráticas asamblearias) sino entendida como idea regulativa de la razón, conocida a priori, por la que el legislador se obliga a ejercer su función como si las leyes fueran derivadas de la voluntad general del pueblo”. Así, en la sociedad civil, todo ciudadano es un colegislador, pues al obedecer las leyes, se obedece a sí mismo.  

En Kant, la voluntad general se desdobla en la voluntad constitutiva de la sociedad y en la voluntad legislativa del soberano creado por la sociedad.. El pueblo no ejerce su poder directamente, sino mediante una representación: ya sea un monarca o una asamblea. La soberanía no reside en el pueblo, sino en las leyes que han de ser el reflejo de la voluntad general. Desde esta posición Kant puede aceptar la legitimidad del monarca absoluto, suponiendo que éste, cuando legisla, lo hace identificándose con la voluntad del pueblo: su voluntad es expresión de la voluntad nacional.

Por tanto, Kant supone tres momentos en la constitución del Estado:

  1. primero, la multitud de individuos;
  2. segundo, el pueblo reunido que tiene una voluntad general;
  3. tercero, el pueblo sometido a la voluntad jurídica del legislador supremo.

Se trata una teoría política que justifica el despotismo ilustrado en tanto en cuanto los hombres se nieguen a alcanzar su mayoría de edad, su autonomía, aunque al mismo teimpo, según veremos a continuación, se opone a dicha doctrina.
 
La  finalidad del Estado es la de  garantizar el Derecho. La felicidad individual (Aristóteles, Aquino..) es un asunto personal y privado. El papel del Estado se reduce a ofrecer el marco jurídico, el ámbito de seguridad, que posibilita aquella empresa. En este punto, Kant se opone a la doctrina del despotismo ilustrado, entonces dominante, que supone una concepción paternalista del Estado: los súbditos son como menores de edad y el monarca ha de velar por su felicidad.

Nadie me puede obligar a ser feliz según su propio criterio de felicidad (tal como se imagina el bienestar de otros hombres), sino que cada cual debe buscar esa condición por el camino que se le ocurre, siempre que al aspirar a semejante fin no perjudique la libertad de los demás, para lograr así que su libertad coexista con la de los otros, según una posible ley universal (es decir con el derecho de los demás)” (Kant, Acerca de la relación entre la teoría y la práctica en el derecho político (contra Hobbes) (Buenos Aires1964: Nova)p. 159]

Cuando el soberano quiere hacer feliz al pueblo según su particular concepto, se convierte en déspota; cuando el pueblo no quiere desistir de la universal pretensión humana a la felicidad, se torna rebelde” [Op. Cit.: p. 174]

Kant, por el contrario, es el filósofo del Estado de Derecho, aunque el término tardará todavía medio siglo en inventarse. El Estado kantiano es también un Estado liberal, pero, a diferencia del Liberalismo clásico, el de Kant no es empírico y utilitario, sino racional.

Formas de gobierno

Los tres poderes del Estado participan del atributo común de la soberanía, que se muestra en cada uno de ellos con su específico matiz: el poder legislativo es irreprensible (irresponsable), el ejecutivo es irresistible, y el judicial es inapelable.

Kant distingue entre forma de soberanía y forma de gobierno. La primera clasificación contempla quién es el legislador soberano, y distingue: autocracia, aristocracia, democracia. Según como estén relacionados los poderes, distingue entre gobierno despótico (los poderes están centralizados)  y gobierno patriótico o republicano (separación de poderes). Combinando los diversos términos de estas dos clasificaciones tenemos las formas políticas posibles. Kant sustituye el término “monarquía” por el de autocracia, que puede ser despótica o republicana.

gobiernos tipos Kant

Kant reserva el término «monarquía» para la autocracia republicana, de la que es partidario. La monarquía o es limitada, con un parlamento legislativo, y es entonces plenamente republicana, o es absoluta pero actúa con espíritu republicano. En ésta el rey se siente representante del pueblo (para Kant, Federico II) y favorece la evolución hacia una forma plenamente republicana. El rey actúa en nombre del pueblo en tanto se inspira en el principio de no dar ninguna ley que no pueda ser querida por todo el pueblo: principio de la voluntad general.

“Pues bien, la constitución republicana es la única perfectamente adecuada al derecho de los hombres, pero es también la más difícil de establecer y, más aun de conservar, hasta el punto de que muchos afirman que tendría que ser un Estado de ángeles, dado que los hombres no están capacitados, por sus tendencias egoístas, para una constitución de tan sublime forma… El problema del establecimiento del Estado tiene solución, por duro que ello suene, incluso para un pueblo de demonios (siempre que tengan entendimiento)… la naturaleza quiere a toda costa que el derecho conserve, en último término, la supremacía. Lo que no se tiene el cuidado de hacer ahora, se hará finalmente por sí mismo, si bien con mayores molestias” [Kant, Hacia la paz perpetua, Biblioteca Nueva, Madrid 1999, p. 81.]

El ciudadano

"Dentro de esta legislación se denomina ciudadano (citoyen), es decir, habitante del Estado y no vecino de la ciudad (bourgeois), al que tiene derecho de voto

Solo en la constitución republicana los súbditos tienen la dignidad de ciudadanos porque poseen sus tres atributos jurídicos:

a) libertad legal: consiste en no obedecer a ninguna ley a la que no haya dado su consentimiento;
b) igualdad civil: gozar de los mismos derechos y deberes y garantías legales.
c) independencia civil: no debe su existencia y manutención a nadie y tiene la potestad de representarse a sí mismo. Es, en definitiva, la independencia económica.

Así, sólo pueden tenerse como “ciudadanos” a los considerados “activos”, es decir, a los que gozan de independencia (fundamentalmente económica). Estos están legalmente capacitados para ejercer el sufragio y hacer uso público de su razón. El ciudadano pasivo (mujeres, siervos) goza de igualdad y libertad naturales reconocidas por las leyes, pero es una parte pasiva del Estado y no le es reconocido el derecho al sufragio. El Estado de Kant es, pues, una agrupación de propietarios.

Mediante las expresiones: uso público y uso privado Kant establece la relación básica que el ciudadano ha de mantener con el poder. Entiende por uso público de la razón lo siguiente: aquél que alguien hace de ella en cuanto docto ante el gran público. O lo que es lo mismo: el uso de la razón que hace un ciudadano cuando trata de poner en conocimiento de sus semejantes un aspecto negativo del sistema, exponiendo las razones en contra y proponiendo una reforma. Se trata de una especie de crítica constructiva bien fundada que se realiza con el fin de mejorar y hacer progresar a la sociedad en su conjunto. El uso público no es, sin embargo, incompatible con lo que Kant denomina uso privado de la razón: utilización que le es permitida hacer en un determinado puesto civil o función pública. O lo que es lo mismo: un ciudadano que detente cualquier cargo público debe entender que las normas, aunque sean incomprensibles o anticuadas deben ser obedecidas, para evitar así la disolución de los vínculos sociales que dichas normas tratan de consolidar, no obstante debe mantenerse la confianza en la posibilidad del progreso que trae consigo el otro uso de la razón, el público.

“Por tanto, puesto que todo hombre tiene, sin embargo, sus derechos inalienables, a los que ni puede renunciar aunque quiera y sobre los cuales él mismo está facultado para juzgar, y puesto que, por otro lado, la injusticia que en su opinión sufre proviene, según esa hipótesis, del error o del desconocimiento de ciertas consecuencias de las leyes por parte del poder supremo, resulta que se ha de otorgar al ciudadano –y además con permiso del propio ciudadano- la facultad de dar a conocer públicamente su opinión acerca de lo que en las disposiciones de ese soberano le parece haber de injusto para con la comunidad. Pues admitir que el soberano ni siquiera puede equivocarse o ignorar alguna cosa sería imaginarlo como un ser sobrehumano dotado de inspiración celestial. Por consiguiente, la libertad de pluma es el único paladín de los derechos del pueblo (siempre que se mantenga dentro de los límites del respeto y el amor a la constitución en que se vive, gracias al modo de pensar liberal de los súbditos, también inculcado por esa constitución, para lo cual las plumas se limitan además mutuamente por sí mismas con objeto de no perder su libertad) [Kant, Sobre el dicho: “Tal vez eso sea correcto en teoría, pero no sirve para la práctica”, Tecnos, Madrid 1986, p. 45-46.]

No hay que esperar, ni que desear, que los reyes filosofen ni que los filósofos sean reyes, porque la posesión del poder daña inevitablemente el libre juicio de la razón. Pero es imprescindible para ambos que los reyes, o los pueblos soberanos (que se gobiernan a sí mismos por leyes de igualdad), no permitan que desaparezca, ni que sea acallada, la clase de los filósofos, sino que puedan éstos hablar públicamente para la clarificación de sus asuntos, pues la clase de los filósofos, incapaz de banderías y alianzas de club por su propia naturaleza, no es sospechosa de difundir una propaganda” [ Kant, Hacia la paz perpetua, Biblioteca Nueva, Madrid 1999,p.110]

La revolución

Las ideas liberales de Kant se combinan con un espíritu conservador. Rechaza explícita y rotundamente el derecho de resistencia. No cree en la revolución, ya que ésta atenta contra el orden social, que es la garantía de la paz necesaria para el desenvolvimiento de la vida ciudadana y supone volver al incierto estado de naturaleza en el que no existen garantías jurídicas ni poder coactivo que las sostuviese. El progreso en con el que se muestra partidario Kant es con el tutelado o vigilado por gobernantes bien capacitados (en el caso de la Prusia de su época por Federico II, monarca a quien Kant admiraba por su talante progresista).

Toda oposición contra el supremo poder legislativo, toda incitación que haga pasar a la acción el descontento de los súbditos, todo levantamiento que estalle en rebelión, es el delito supremo y más punible en una comunidad, porque destruye sus fundamentos [ ”Sobre el dicho: esto puede ser correcto en teoría, pero no vale para la práctica”, Tecnos, Madrid 1986.p 40]

Ahora bien, la revolución es un hecho político que debe ser explicado. El hecho revolucionario, en principio, se sitúa fuera de lo jurídico y, como cualquier otra acción contra Derecho, debe ser coactivamente reprimido. Solamente la revolución triunfante merece una explicación racional que recuerda a la de Hobbes: en la situación prerrevolucionaria, aunque aparentemente existía la sociedad civil, de hecho se vivía en estado de naturaleza, pues el soberano no tenía el poder suficiente para imponer su legalidad. El Derecho revolucionario subsiguiente, el único efectivamente posible, obliga a los ciudadanos.

Sin embargo, Kant valoró la Revolución Francesa como un auténtico progreso en la Historia y aprobó su objetivo fundamental: el derecho de un pueblo a cambiar el despotismo por una constitución republicana.

El pensamiento kantiano, en lo relativo a la relación entre los Estados se dirige a la construcción de un reino donde los seres humanos, y la comunidad de ellos, sean fines en sí mismos y donde impere la paz perpetua basada en el espíritu cosmopolita.

En conclusión: desde de una teoría del contrato social, Kant caracteriza el estado de naturaleza como un estado inseguro. En vistas a la consecución de la paz, se suscribe un pacto social que garantice un marco jurídico de convivencia. A partir de ahí, la soberanía reside en las leyes cuyo origen debe ser una voluntad general. A los ciudadanos activos se les reconoce el derecho a sufragio y tienen derecho a hacer un uso público de su razón (ejercer la crítica), al mismo que están obligados a hacer un uso privado de la misma (obedecer el orden legal vigente). La rebelión es completamente inadmisible, aunque puede ser explicable. Respecto al despotismo, mantiene una posición ambivalente. En última instancia, Kant es partidario de una constitución republicana, y si no es posible, de un despotismo ilustrado que tenga espíritu republicano.

Todo el pensamiento práctico de Kant es esencialmente revolucionario, en cuanto nos marca un horizonte utópico, unas metas prácticas cuya persecución irá remodelando el actual mundo fenoménico según el patrón eidético aplicado. Una cosa es que situado en la lógica inexorable del discurso jurídico no reconozca un presunto derecho a rebelarse contra las tiranías y otra muy distinta que toda la filosofía práctica de Kant no presuponga una verdadera revolución, tanto en el orden moral como en el político, pese a que se trate de una empresa que resulte asintótica para sus agentes. Aunque las ideas encarnen una perfección que se sabe inalcanzable, nuestra tarea ética es la de aproximarnos asintóticamente hacia ese horizonte de utopías ucrónicas [ Rodríguez Aramayo:La “revolución asintótica” de la metafísica kantiana]

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