LOS FALSOS ARGUMENTOS: FALACIAS

FALACIAS  FORMALES

FALACIAS  NO FORMALES

1. AFIRMACIÓN DEL CONSECUENTE

 

2. NEGACIÓN DEL ANTECEDENTE

 

Son aquellas que cometen un error  formal en la deducción

AMBIGÜEDAD

Aquellas que se deben a una confusión lingüística

ANFIBOLOGÍA

(existen otras pero no las mencionamos aquí)

MATERIALES

( de ATINENCIA)

Aquellas  que no dependen del lenguaje empleado y cuyas premisas son insuficientes para establecer la conclusión. No existe vinculo lógico entre las premisas y la conclusión

1. AD HOMINEM

      1.a. TU QUOQUE

2. AD BACULUM

3. AD POPULUM

4. AD VERECUNDIAM

5. AD IGNORANTIAM

6. PETITIO PRINCIPII

7. POST HOC, PROPOTER HOC

8. EX POPULO

1. DEFINICIONES

             Frecuentemente a la hora de argumentar cometemos errores. Las falacias son razonamientos incorrectos que tienen la apariencia de un argumento, pero que está incorrectamente construido. También se les suele llamar sofismas o paralogismos. La palabra “sofisma” hace alusión a los sofistas, pensadores griegos del siglo V a. d. C. que ejercieron su como educadores en Atenas. Entre otras cosas, enseñaban oratoria (arte de hablar en público haciendo discursos convincentes) y erística (arte de disputar defendiendo argumentos y contraargumentos). Entre los más famosos y antiguos se encontraban Protágoras de Abdera y Gorgias de Leontini. Aunque el término «sofisma» suele emplearse para desig­nar a los razonamientos conscientemente falsos con voluntad de engaño, y reservar los términos «falacia» y «paralogismo» para los razonamientos fal­sos sin voluntad de engaño.

             El primer filósofo del que se conservan estudios sistemáticos de falacias es Aristóteles, quien dedica un escrito titulado Sobre las refutaciones sofísticas a tratar el tema.

             Posteriormente a Aristóteles ha sido frecuente clasificar las falacias en formales y no estrictamente formales.

 

 2. FALACIAS FORMALES

 

Son aquéllas debidas a un error en la forma o estructura de la argumen­tación. Las más frecuentes son:

 2.1. La falacia de afirmación del consecuente: consiste en concluir la primera parte de una implicación (antecedente A) teniendo la segunda (consecuente B).

Ejemplo:              

Si llueve, se moja la calle. A à B   Si estudias, apruebas

La calle está mojada. B                  Has aprobado

Luego, llueve. A                              Luego, has estudiado

 

Es obvia su falsedad: la calle puede mojarse por otras causas (cubo de agua, escape de una toma de agua…) aprobar no garantiza que hayas estudiado (puedes ser muy lista, haber copiado,…) etc.

2.2. La falacia de negación del antecedente: consiste en negar la se­gunda parte (consecuente B) de una implicación si tenemos negada la primera (antecedente A).

Ejemplo:              

Si llueve se moja la calle. A à B   Si estudias, apruebas

No llueve. ¬A                            No has estudiado

Luego, la calle no se moja. ¬B     Luego, no has aprobado

Es falso: aunque no llueva, la calle puede mojarse. Cuando uno suspende, puede deberse a causas distintas, y no a no haber estudiado.

 

3. FALACIAS NO FORMALES

Son aquellas cuyas premisas son insuficientes para establecer la conclusión. No existe vinculo lógico entre las premisas y la conclusión. Pueden ser clasificadas en dos grupos:

 

3.1. AMBIGÜEDAD: Falacias que dependen del lenguaje empleado. Con frecuencia son debidas a la equivocidad (=ambigüedad)  de un tér­mino.  

            a. La anfibología es un caso típico de falacia que se basa en la ambigüedad de un término. Generalmente aparece en la argumentación y en la conclusión.

Ejemplo1.:           

1.      Los gatos son animales.

2.      Los gatos son un tipo de palanca.

3.      Luego, las palancas son animales.

 

(la equivocidad reside en que en 1.  gato es un animal y en 2. un instrumento. No se pueden equiparar características porque no hablamos de lo mismo)

 Ejemplo2: Creso, rey de Lidia, planeaba una guerra contra el reino de Persia. Como era un hombre prudente, no quería arriesgarse a perder una guerra sin tener la seguridad de ganarla. Al consultar el oráculo de Delfos sobre la cuestión, recibió la siguiente respuesta: «Si Creso emprende la guerra contra Persia, destruirá un reino poderoso». Encantado,[ ...] Creso inició la guerra y fue rápidamente derrotado por Ciro, rey de los persas. Como este le perdonó la vida, Creso después escribió una carta al oráculo quejándose amargamente. Los sacerdotes le respondieron que el oráculo había hecho una predicción correcta. Al desencadenar la guerra, Creso destruyó un poderoso reino: ¡el suyo propio!

 

 

3.2. FALACIAS MATERIALES :

Falacias que no dependen del lenguaje empleado (también llamadas de atinencia=Relación, conexión, correspondencia). Entre éstas las más frecuentes son:

 

3.2.1. Falacias AD HOMINEM: consiste en apelar a las circunstancias perso­nales del contrincante para descalificar sus argumentos.  

·        “La filosofía de Nietzsche es errónea, porque éste acabó loco”

·        Un político en la ONU defiende la necesidad de hacer todo lo posible por establecer la paz en Oriente Medio, y otro le responde: “no le hagáis ningún caso porque su padre vende armas a los palestinos”.

            Un caso especial de falacia ad hominem es la conocida como:

 

            3.2.1.a. Falacia del TU QUOQUE (tú también): consiste en replicar a una argumentación en la que somos acusados de algo, acusando al contrario de lo mismo.  

·        Un político de la oposición acusa al gobierno de permitir la corrupción. El gobierno replica: “¿Cómo puede usted hablar de corrupción si cuando ustedes gobernaban cada día descubríamos un nuevo caso de corrupción? Y si perdieron las elecciones fue por eso precisamente”

·        Su tía le dice a Helena: como has suspendido, no saldrás de casa y estudiarás para el examen de filosofía. Helena responde: pues cuando tú estudiabas bachillerato, suspendías más que yo y estabas todo el día de juerga…

 

3.2.2. Falacia AD BACULUM: (el “báculo” es un bastón, y se podría traducir como “argumentar a bastonazos) Apela a la fuerza, a la amenaza (aunque no siempre se amenaza con violencia física). Usualmente sólo se recurre a ella cuando fracasan las pruebas o argumentos racionales. Podría resumirse el ad baculum en la frase: ¨La fuerza hace el derecho¨. 

·        En la reunión de los “Tres grandes” en Yalta (Churchill (Inglaterra), Roosevelt (EEUU) y Stalin (URSS)), al fin de la Segunda Guerra Mundial. Informaron que el Papa sugería un curso de acción, por esto Stalin, en desacuerdo preguntó: ”¿Y cuántas divisiones dice usted que tiene el Papa para el combate?

·        Un padre puede terminar una discusión con sus hijos diciendo: “…además ¡aquí se hace lo que yo diga, porque soy el que trae el dinero a casa!”.

·        ¡O dejas de discutir y te callas de una vez, o te doy dos tortas y sanseacabó!

 

3.2.3. Falacias AD POPULUM: con­siste en halagar al oyente, o apelar a sus sentimientos con el fin de que admita una propuesta pero sin aportar pruebas reales de la bon­dad de dicha propuesta. Este tipo de argumentación es frecuente en las campañas publicitarias y los discursos electorales.

 

·        En casi toda venta de coches, se acompaña de modelos masculinos o femeninos muy guapos para captar la atención del consumidor, pero no a través del producto directamente. Muchas veces se nos dice que una marca o producto es mejor que otras solo por que es la más vendida.

 

3.2.4. Falacias AD VERECUNDIAM, también llamados argumentos de autoridad: consisten en defender una tesis invocando a alguna persona de gran reputa­ción, autoridad o poder que haya sostenido esa tesis. Sin duda este argu­mento tiene cierto grado de validez a falta de uno mejor.

 

·        Si no sabemos nada de la mecánica relativista es bastante lógico, por ejemplo, apelar a Einstein para defender una tesis que también ha defendido él. Pero lo que no es correcto es atribuir una certeza absoluta a algo sólo porque lo haya sostenido alguien con autoridad y prestigio en la materia. Nadie es infalible, todo el mundo se equivoca.

·        “Si lo dice Gustavo Bueno, será porque es verdad!”

·        Un alumno reclama la nota de un examen y le dice al profesor que no está de acuerdo con su modo de evaluar. El profesor le responde ¿Es que tú sabes más que yo, que he estudiado 5 años una carrera y llevo de profesor 20 años?

 

3.2.5. Falacias AD IGNORANTIAM: este tipo de argumentación consiste en pre­tender que algo es falso porque no se ha podido demostrar que es verdade­ro (o viceversa).  

·        «No se ha demostrado que haya vida fuera de la Tierra. Luego no hay vida fuera de la Tierra».

·        ”Debe haber fantasmas porque nadie ha podido demostrar nunca que no los hay”.

 

3.2.6. Falacia PETITIO PRINCIPII (de petición de principio): (también conocida como argumenta­ción circular): cuando para demostrar algo se recurre a aquello que se quiere demostrar.  

·        Se pretende demostrar el principio de causalidad (que todo sucede por una causa), argumentando que nada puede existir sin causa.

·        El argumento ontológico de San Anselmo trata de demostrar la existencia de Dios partiendo de la idea de Dios: Entiendo por Dios el ser más perfecto que pueda existir. Y como a un ser perfecto no puede faltarle la existencia, porque no sería perfecto, entonces: Dios existe.

·        Dos Testigos de Jehová llegan a casa de la abuela (educada en el catolicismo) y tratan de convencerla de que hay que creer en Jehová, que la verdadera y única religión es la de ellos, etc… y la abuela responde: “Yo no creo en Dios, además, si no creo en el verdadero cómo voy a creer en el de ustedes?” 

 

3.2.7. Falacia POST HOC, ERGO PROPTER HOC: Consiste en  confundir una relación accidental con una relación causal, o lo que es lo mismo,  en esta­blecer una relación causal entre dos fenómenos sólo porque uno va después del otro.  

·        Si tras romper un espejo, sufres un desengaño amoroso y atribuyes éste a la ruptura del espejo, simplemente porque una cosa sucedió tras la otra.

 

3.2.8. Falacia EX POPULO: consiste en defender una tesis apelando a que to­do el mundo está de acuerdo. 

·        “Si la gran mayoría de los alemanes votaron a Hitler como canciller de Alemania, es que era un buen gobernante”.

·        “Si la mayor parte de los españoles veranea en la playa, es porque es el mejor sitio para veranear”.

·        “Si un millón de moscas comen mierda, no pueden estar equivocadas”